martes, 25 de febrero de 2014

Lucha por la educación pública y de calidad

Hoy a las 13:00 nos reunimos en el Aula A de la Facultad de Biología de Oviedo para hacer el trabajo que corresponde a otros, para buscar alternativas y soluciones para evitar el cierre masivo de bibliotecas universitarias por los recortes en educación, una educación que presume de ser pública que está agonizando lentamente, que le queda de pública lo mismo que a la sanidad; una educación que debería ser universal, a la que todos deberían tener el derecho de poder acceder; una educación que nos permite tomar nuestras propias decisiones, tener nuestras propias opiniones y lo que es más importante, nos permite ser libres. Una libertad que cada día parece estar más coartada en un país donde la censura vuelve a asomar la cabeza. No podemos permitir que un equipo de personas que no piensan más que en sus propios intereses y, lo más vergonzoso, en su propio bolsillo, nos arrebate la libertad, nuestro derecho universal a dar nuestra opinión y a exigir lo que nos corresponden por derecho. A todos aquellos que compartan la misma opinión que yo les invito a que se acerquen hoy hasta aquí, y les animo a que no se dejen engatusar y engañar por un montón de palabrería vacía y demagógica que nos impulsa a un mundo gobernado por un elenco de personas que, a pesar de tener un trabajo social, se dedican a llenar sus bolsillos y a ignorar al resto del mundo con tal de conseguir sus propios medios, un grupo de personas que se rigen por el principio de que el fin justifica los medios. Que no te quiten tus derechos, y lo que es más importante, que no te quiten tu libertad.

Un poema,un amor


Lejos de ser un escritor te arrimo estas palabras,

Mi amor es puro y franco y no sé cómo expresarlo,

Así que aquí digo lo que normalmente no te digo,

Sacándome el disfraz de cordura que llevo puesto.

 

Te amo, un infinito manantial de ternura esta contenido dentro de mí,

Un inmenso océano de felicidad y pasión galopándome en las sienes,

Necesito un gesto, una mirada de tu parte para poder abrir las compuertas,

Y derramar sobre ambos la dicha de estar vivos.

 

Espero algún día tener el coraje de enviarte mi poema,

Y detrás de toda letra el caudal de mi amor.

Triste espera es la mía, y solitaria además,
Mientras aguardo alguna señal de tu amor hacia el mío.
 
 
 
(Poema de Maximiliano Oscar Perez)

lunes, 24 de febrero de 2014

Exámenes: ¿presentarse o no presentarse?, ésa es la cuestión

 

"Cuantos nervios y cuanto estrés, pero hay que dar un último empujón que ya queda poco". ¿Alquien está familiarizado? ¿Estudiantes? ¿Opositores? Yo soy un ejemplo claro de esta situación. Este viernes tengo el primero de tres exámenes que me trae por la calle de la amargura. ¿Es sólo sensación mía o a medida que se acerca un examen complicado nuestro cerebro nos juega malas pasadas y nos hace creer que sabemos mucho menos de lo que en realidad sabemos? Creo que en esos días (hoy es uno de ellos) comprendo por qué decía Diógenes eso de que "cuanto más sé, más grande veo mi ignorancia". Hoy quiero dedicar mi post a todos esos estudiantes que sufren este mismo problema. Desde mi experiencia personal, los nervios pueden jugar muy malas pasadas, pueden hacer que nos quedemos en blanco en un examen, que nos entren ganas de vomitar, nos suba o baje la tensión...en fin, mil faenas que nos impiden demostrar todo el trabajo que hemos hecho en las últimas semanas, meses...No sé vosotros, pero yo en más de una ocasión he dejado de ir a un examen por culpa de esos nervios previos. En primer lugar quiero deciros que no presentarse a un examen, a menos que no corra convocatoria, es la mayor tontería del mundo. Hay que pararse a pensar un momento. A ver, ¿habéis ido a clase? ¿Habéis hecho todos los trabajos que se os han pedido? ¿Habéis pasado apuntes a limpio? ¿Habéis leído o estudiado la materia? En caso afirmativo quiero que me contesteis objetivamente una pregunta: ¿no os parece que algo (aunque sea una tercera parte de la materia) habréis retenido? ¿Por qué no intentarlo? El cero ya lo teneis asegurado; ¿qué hay de malo en presentarse? A partir de ese cero de partida. todo lo que sume ya es un pequeño logro que nos acerca más al aprobado. No quiero ser dura con vosotros, especialmente porque a mí me cuesta mucho aplicarme el cuento, pero yo tengo la suerte de tener a gente a mi alrededor que se encarga de ponerme las pilas cuando los nervios deciden hacer de las suyas. Si esto no os convence del todo, pensad que aunque esto cueste y sea un engorro no será para siempre...estamos haciendo un esfuerzo muy grande para conseguir un fin, y ese fin puede ser el mejor aliado en esos días en que no estamos en lo que estamos, nos cuesta ponernos a estudiar y sentimos la tentación de dejar que la pereza se adueñe de nosotros. Ya para acabar, utilizaré una frase de Maquiavelo fuera de su contexto original y que para este caso en particular nos viene como anillo al dedo: "el fin justifica los medios", así que dejad que ese fin, ese sueño que teneis os guíe y os dirija en los días malos.

domingo, 23 de febrero de 2014

CORAZÓN REBELDE

De repente despierto, sin saber qué pasa, sin saber por qué la soledad me persigue y por que la pena está presente en vez de la felicidad y es cuando me doy cuenta de que he soñado con el fantasma del pasado, que me he alejado del presente y de la realidad por un instante. Cuando todo parecía marchar bien, cuando los dolores parecían olvidados, es cuando sale lo que no salió en su momento, el dolor más inmenso, acumulado ya desde hace varios meses, ha salido para destrozar mi presente. Aparentaba estar bien, fingía que nada sucedió, prefería no hablar del tema, porque sabía que me haría daño, pero he vuelto a escuchar aquellas canciones, que me han transportado y que me hicieron revivir los momentos destrozándome por dentro ,  acabando con todas las piezas en que tú dejaste fragmentada mi alma. Me di cuenta de que el corazón aún no puede superar nuestro amor desbocado y alocado, y que no está dispuesto a borrarte de mi corazón. Me cuesta pronunciar tu nombre, sólo escucharlo me abre heridas que están cicatrizando, y prefiero dejar que el tiempo cure todo y no hacer algo que impida esto. Al igual que mi corazón, mi cabeza lucha, se niega a aceptar que todo se acabó; están en una especie de batalla encarnizada esperando que cambien las cosas. Parece que se acostumbraron a vivir con la idea de tenerte a mi lado y no pueden creer que ya no sea así. Al principio mi mente y mi corazón me desbordaban en una lucha encarnizada en la que ambos querían ganar, ambos querían tener razón. Llegue a pensar que no lo soportaría, que en cualquier momento mi corazón se negaría a seguir latiendo y que mi mente entendería su decisión; simplemente no podía vivir, ni dormir, ni comer, sin pensar en la persona que me hizo daño y sin preguntarme todos los días qué había pasado, cómo cambió todo y aunque siempre llegaba a la misma respuesta, parece que no se contentaban con aquella contestación de siempre. Por eso, día tras día fue lo mismo, tortura por la noche y tortura por el día. Sin embargo, aun tengo la pequeña esperanza de que aún pienses en mí, probablemente por el mero hecho de que yo no paro de pensar en ti. Nunca esperé enamorarme de ti, disfruté cada caricia tuya al máximo, pero no fue suficiente. Tal vez esperaba más de lo que tú lo hacías y por eso decidí despedirme para siempre y olvidarme de la idea absurda de tenerte de nuevo, porque sé que es muy ficticio y que simplemente no me mereces. Con mucha pena, digo no a todo lo que me ofrezca tu pensamiento y creo que tratar de convencer a las partes más tercas de mi cuerpo será infinitamente más difícil que olvidarte, espero tener éxito y dentro de lo posible olvidarte y que, sin darme cuenta, aparezca otra persona que ocupe tu lugar.

sábado, 22 de febrero de 2014

¿LA VIDA? ASÍ PASA LA VIDA


¿La vida? Así pasa la vida. Vivimos llenos de engaños y dolor, y únicamente nos damos cuenta de ello ahora que somos lo suficientemente maduros, que nuestra inocencia infantil ha desaparecido y que nuestra lógica infantil que encontraba respuestas a todo se ha desvanecido. Cuando somos pequeños tenemos la tendencia a creer que la vida es fácil y la inocencia que poseemos no es considerada un crimen, sino una virtud que no somos conscientes que irá difuminándose a medida que empecemos a ganar madurez.

Cuando éramos niños los amigos no tenían ningún tipo de interés, el amor de una madre bastaba para sentirse queridos y la felicidad se encontraba fácilmente. Ahora, en cambio, todo es más complicado. Nos convertimos en esclavos de sentimientos que nunca terminamos de entender cómo funcionan, y esto solo nos provoca tristeza y amargura. Los conceptos de amistad, amor y felicidad son completamente diferentes, ahora todo es fugaz y nunca sabes si son sentimientos verdaderos y genuinos o si en realidad son relaciones sociales cuya única finalidad es obtener algo de alguien. En el momento que nos damos cuenta que realmente somos dueños de algo, en ese instante todo se viene abajo; se esfuma todo sin darnos cuenta, como si nunca hubiese existido. Todo se pierde, se desvanece, desaparece sin dejar huellas y de repente nos encontramos en ese estado de tristeza constante que después de un tiempo ya se vuelve costumbre. Así es como la vida se encarga de demostrarnos que las cosas sólo suceden una vez y que hay que saber apreciar el momento, que no somos dueños de nada y que nada es eterno, ni siquiera los recuerdos, lo único que sobrevive es ese sabor amargo que se queda después de que terminó el instante efímero de sentimiento. La vida pasa ante nuestros ojos y no somos capaces de darnos cuenta de que nuestras horas y días están contados.

Una de las cosas que deberíamos aprender es a no dejar de hacer lo que queremos por esperar algo incierto, así a nadie se le pasaría la vida en vano y experimentaríamos más momentos de felicidad, de amor y de amistad. La tristeza se desvanecería por un instante y no estaría tan presente en nuestras vidas.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Esta rara forma mía de quererte


Aquí estoy, como siempre, pensando en ti.

Y bebo, mirando la copa en la que dibujo tu rostro, y me pregunto hoy, al igual que todas las noches, “¿por qué no estás a mi lado?”

Falta en mi vida tu presencia, tu sonrisa, tu caricia, tu cuerpo, tu olor y hasta esa forma rara que tienes de mirarme.

Sólo tengo tu sombra, tu recuerdo, el recuerdo de lo que somos o de lo que fuimos, no sé…

Te bebo a cada sorbo, te encuentro en cada bocanada del cigarro que exhalo y, aunque no lo creas, te respiro a cada segundo.

¿Por qué?

Por que vives en mí, te llevo dentro de mi piel, ésta que quisiera arrancarme para no sentir el amargo dolor que me deja tu ausencia… Aquel dolor que me deja el saber que tú no sientes lo mismo que yo en este preciso momento…

Y ahora dime: ¿Cómo lo haces tú? ¿Cómo consigues tener siempre una sonrisa en tus labios, en tu boca? ¿Cómo haces para estar siempre inmerso en ese mundo en el que solamente importas tú, en el que no vive nadie?

Porque yo te veo en cada cosa que miro, en la sonrisa de los niños, en el sol que me despierta cada mañana, en el cereal que desayuno, en el pavimento que contemplo mientras camino, a cada paso, en cada paso que di ayer, en el que doy hoy y en el que daré mañana…

Porque eres parte fundamental de mí ser, de la persona que soy y de la que quiero ser para ti, hasta que de una vez por todas te des cuenta de que me necesitas, que me quieres, porque eso quiero: que me quieras, que me sueñes, que me respires a cada segundo…

Quiero ser tu aire, la sombra que te sigue a cada momento, la que mira cada uno de tus movimientos y no sólo ese deseo carnal, porque la carne se acabará en cualquier momento sin nosotros decidir cuándo…

El alma queda, y quedará, hasta el día en que tengamos que decir adiós definitivamente…

No, no eres un capricho ni un producto de esta imaginación desbordada que me lleva siempre, sin importar el camino elija, a ti, siempre a ti, a todo lo que tú eres para mí y simbolizas en mi decadente existir…

Quisiera que te dieras cuenta de que dependo de ti… Que al conocerte pasé de ser independiente a ser dependiente de lo que tú dices, de lo que tú quieres, de lo que tú ansias. De ser racional a irracional…

Esta noche me he propuesto escalar en tu horizonte, entrar en tus sueños e hilvanar una nueva fantasía en la que el único mundo que quieras sea el que encuentres a mi lado, al lado de esta mujer que tanto te ama, que te ansia siempre, que te espera y que te desea a cada momento…

Te conozco tanto que… ja! Sé las cosas que forman parte de esa cotidianidad que compartes conmigo en los instantes en que estamos juntos… Los que compartimos cuando tú así lo deseas…

De qué lado te gusta dormir, sé que roncas sin parar y que cuando despiertas sólo quieres ir a trabajar, a llenar tu vida de tantas cosas materiales que un amor como el mío no puede, ni podrá, comprar jamás… Y es que tu mundo y el mío son tan raramente diferentes… Porque tu mundo eres tú, y mi mundo eres tú…

Y me burlo a cada instante de mí, de aquello en lo que me he convertido gracias a ti, a tu constante indiferencia…

¿Cuándo iba a imaginarme yo que podría querer a un personaje como tú de semejante manera?

Eso eres… Un personaje que ha entrado en esta historieta de la que ni siquiera yo conozco cual será el final… de la que ojalá algún día pueda resolver y encontrar el final de esta razón que extrañamente me ata a ti y constantemente y a cada momento me mata…

Porque te quiero, te amo y te necesito…

 

domingo, 29 de septiembre de 2013

VIVE


Ahora que el otoño ha llegado, que los días van siendo más cortos y el frío ya está llamando de nuevo a nuestra puerta me paro a pensar, y aunque probablemente este no haya sido el mejor verano de mi vida, sí que ha sido el que más me ha hecho aprender. La vida es complicada porque la mayoría de las veces nos la complicamos nosotros. Nuestro cerebro puede ser un amigo o un enemigo fatal, y está haciéndonos jugadas continuamente. Incluso a veces adopta las personalidades opuestas sin que podamos evitarlo.

He aprendido que las personas van y vienen de tu vida, que hay que saber quién merece tu confianza y quién no, que los para siempre suelen convertirse  en un “para un tiempo”. Otra cosa que he aprendido, que estoy aprendiendo con el paso del tiempo, es que la soledad puede ser fecunda y que muchas, muchas veces la mayor soledad es estar acompañado, de manera que hay que hacerse amiga del cerebro, presentárselo al alma y con los dos como cómplices discurrir por la vida.

De la misma manera, me he dado cuenta de que la vida puede cambiarte en un instante con una simple decisión, que no es bueno acostumbrarse a nada y que no hay que obligar a nadie a permanecer en tu vida. Las cosas, las personas, los sentimientos cambian, pero lo que está destinado a ser, de una forma u otra, tarde o temprano lo será.

Tampoco pasa nada porque un día nos salga “torcido” y sintamos que el mundo nos ha abandonado, conforme nos hacemos adultos las transformaciones físicas se acompañan, sutilmente, de otras emocionales, no sé si porque esos cambios son sutiles o todo lo contrario, a veces nos pillan por sorpresa y suponen un traspiés, es el precio de obtener cierta “madurez”.

La compañía y la “presencia” de quienes nos quisieron y a quienes quisimos es fundamental. Mi abuela siempre está conmigo, no hay día en el que alguna ocasión me lo recuerde y, curiosamente, sin haberles conocido conscientemente, cada vez se hacen mayores las figuras de mi abuelo y mi tía. El contacto con sus papeles, el encuentro con parte de mi familia que tanto me ha hablado de ellos y la mirada de mi abuelo que creo haberla visto en el principio de mi vida.

Sé que muchas veces surge la necesidad imperiosa de tirar la toalla, pero con el tiempo me he ido dando cuenta de que, en esa situación hay que dejarse llevar…Caminar, leer, dormir, es como un aguacero que no se sabe cuánto va a durar. Sólo hay que mantener el paraguas abierto y esperar que pase.

Las noches son también malas consejeras la mayoría de las veces. En la oscuridad aparecen fantasmas que jamás lo harían a la luz del día. Últimamente tengo muchas rachas de esas, pero en vez de desesperarme, me levanto, busco algo en la tele que me atonte y no falla, me duermo.

Hay una frase de Tolstoi que procuro decir en voz alta cuando estoy sola y que me devuelve a la “vida”: No se trata de hacer lo que se quiere, hay que querer lo que se hace; y no es ninguna tontería.

Para acabar, sólo me gustaría decir que espero poner en práctica en esta nueva etapa de mi vida todo lo que en este tiempo he ido aprendiendo y, sobre todo, espero no equivocarme ni en cuanto a decisiones, ni en cuanto a personas.