martes, 17 de marzo de 2015

Movie magic. Is the cinema in decline?

The expression of diametrically opposed opinions has always been a great tool in the arsenal of journalists, especially film critics. One can easily be swayed to vouch for either side, especially if there are questions of loyalty or fundamental ideological values involved. This can be seen in the very polarised stance expressed either in favour of the position that film in the 21st century as an art or entertainment form is in decline or in the hope that it has and will always keep its hold on audiences as one of the most immediate and powerful means of moulding public awareness of social and moral issues.

Yet it might only be a question of differentiation of purposes, audience needs to create different styles or film for well-defined audiences (children, teenagers, lovers of great classics from the 20s or 50s say, advocates of social realism, fans of horror, and so on), with precise budgets and therefore well-aimed marketing strategies. Perhaps the film industry has finally come of age and can deliver well-groomed 'horses' for better known 'courses', as the saying goes. There is nobody who is forcing the wrong people to go and see either a blockbuster in a multiplex cinema with an audience of popcorn-eating spotty bored teenagers for whom going to see an action movie might well be an escape from dreariness and monotony of their everyday lives as they see it. Equally, there is no authority to make people pay for a low budget thought-provoking film in an art picturehouse if that does not appeal to them. There is always choice involved, and that is what any human art form has retained as one of its fundamental values. Besides, this does not preclude that, from time-to-time, major films with a big budget cannot manage to appeal to more layers of the target audience than just one. Similarly, not all low-budget movies are valuable in terms of artistry, still, originality or novelty of ideas they build on. Each film should be appreciated in its own context, and that way modern classics can be identified and treated equally.

Film will -hopefully- always stay around and diversify in its use of new technologies or age-old techniques, its themes and genres (be they comedies, documentaries, historical dramas, or science fiction or whatever) and its use of professionals' skills and artistry.. That way audiences will always be able to exercise their vote by choosing what to go and see next at the pictures, and extreme opinion on the decline or otherwise of the greatest art form we have can be held at bay.

lunes, 16 de marzo de 2015

Fashion and Science

At first glance science and fashion could not be more dissimilar. Science is generally considered to be a pursuit that is slow-paced, serious and worthy, whereas fashion is frivolous, impulsive and often unpredictable.

But fashion owes more to science than some enthusiasts might like to admit. Fashion houses adopt new materials in order to distinguish themselves from their various competitors. One designer recently showed off a liquid that can be used to produce clothes that are seamless.

As cotton is increasingly having to compete with other crops for land, and oil-based fabrics become less acceptable, scientists are working to develop replacements for these products. Sportswear, for example, has been transformed thanks to the use of innovative materials and scientific desings, greatly improving the performance of athletes.

lunes, 9 de marzo de 2015

Bienvenido sol

Las nubes se han ido y por fin hemos visto el sol, el frío se ha ido y ha dejado paso al agradable calor primaveral, distinto del agobiante y asfixiante propio del verano. Los niños por fin pueden jugar en el parque, se columpian, juegan en la hierba, los niños disfrutan y los padres tienen un respiro para dar un paseo, leer un libro a la sombra de un árbol o simplemente dejan a sus hijos hacer todo lo que no pueden hacer en casa. Por la calle se ven menos caras enfadadas, en las oficinas la gente tararea, la vida pasa de ser un ajetreo continuo y estresante a ser un dechado de pereza y relax. Pero no todo puede ser idílico, porque no sería natural. En los colegios y las universidades los alumnos empiezan a ver las orejas al lobo, estamos en marzo, lo que significa que los exámenes están a la vuelta de la esquina. No hay tiempo para descansar, relajarse, disfrutar de una tarde en el parque, de un café en una terraza, de leer un libro a la sombra de un árbol...sólo queda tiempo para subrayar apuntes, hacer resúmenes, esquematizar los conceptos más importantes. La vida pasa del letargo invernal post-navideño al estresante ajetreo previo a la Semana Santa. Mucha gente dice que la primavera se nota en el aire, y no soy nadie para contradecirlo, pero en mi caso se puede decir que es la cercanía de los exámenes y no la primavera lo que se nota en el aire. La biblioteca está llena de gente estudiando, las cafeterías están desiertas, igual que el trozo de prao que tenemos delante de nuestra facultad; ese mismo prao que a la hora de comer está lleno a más no poder. No hay tiempo que perder, pero sí que se puede disfrutar de la primavera, aunque sólo sea durante la hora de la comida. No hay nada mejor que comer al sol, disfrutando de ese ratito libre, cogiendo energías para aguantar toda la tarde en clase. A todos esos afortunados cuyas obligaciones no son tan exigentes como las de un estudiante en época de exámenes, disfrutad del sol, del calor, del aire primaveral...Buenos días, bienvenido sol.

martes, 10 de febrero de 2015

MI PESCADOR

Hoy me pierdo en tus profundos ojos azules, azules como el cielo de verano, azules como mi mar, ese mar que tanto me da y que tanto me quita. Todas las mañanas te vas, tus ojos aún adormilados no han alcanzado su máximo esplendor. Me asomo a la ventana y te veo preparar tus cosas, meterlas en la barca y hacerte a la mar, como si nada. Tus ojos reflejan admiración, pero también un profundo respeto hacia ese mar que nos proporciona alimento, nos refresca en verano y, de vez en cuando, nos aterra en invierno. Justo cuando oigo el motor de tu barca y percibo el olor a gasolina que desprende ese cacharro infernal sé con total certeza que el color y el brillo de tus ojos compite en belleza con el mar, con el cielo y con todo lo demás. Todo queda eclipsado por un momento, hasta que consigues dominar tus ansias y anhelos de aventuras. Aunque sé que el mar no me quitaría lo que más quiero en el mundo todos los días rezo para que vuelvas sano y salvo, para que a la hora de comer me sorprendas con un abrazo con sabor a sal. Todos los días siento esa angustia, ese temor a que el mar decida arrancarte de mi lado, y lo entendería perfectamente; soy la persona más afortunada del mundo al tenerte a mi lado, cualquiera daría la vida por tenerte a su lado. Cuando por fin has recogido todos los útiles de pesca tus ojos se humedecen, señal que la mayoría interpretaría como tristeza, pero que yo leo a la perfección tanto del respeto más reverencial como del más tierno amor de infancia. Se ha acabado tu día en soledad y, por egoísta que parezca, me alegro de que por fin te tenga para mí sola. Las tardes son una bendición a tu lado, eres  la sangre de mis venas y las carcajadas de mi risa. Las horas pasan a una velocidad vertiginosa cuando estás a mi lado. La noche llega en un suspiro y tus ojos empiezan a brillar de nuevo, se acerca la hora de volver al mar y tu alma empieza a cantar incansable hasta que, a la mañana siguiente, yo tengo que volver a compartirte con el mar. Pescador, mi pescador…si no te quisiera tanto ya te habría cambiado por ese mar al que tanto veneras, pero si la única forma de tenerte es compartiéndote con el vasto mar, así es y así será. Ay pescador, mi pescador, aquí te dejo mis líneas de amor. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Maremagnum sentimental

Me levanto, la lluvia cae sin descanso, una cortina de agua. El paisaje no ha cambiado, el cielo está gris y ese color se adueña de mi alma, se lleva mis energías y me deja sumida en una apatía que me acompañará el resto del día. Preparo café con la esperanza de despejar las últimas brumas del sueño y en un vano intento por deshacerme de los últimos vestigios de agotamiento. Huele a café y eso me revitaliza, pero dura un mero instante al darme cuenta del larguísimo día que me espera. Me visto, hecho un último vistazo a la cama, con ansia, con deseo mientras apuro las últimas gotas de mi droga matutina. Como siempre se me ha quedado frío. Salgo de casa y me sumerjo en el tráfico. Eso distrae mi mente de cualquier cosa ajena a la carretera, dándome un pequeño descanso. Llego a la facultad y a menos de tres metros de la puerta del laboratorio me encuentro con un caracol, lo que consigue llevarme a mi más tierna infancia. "Caracol quis col, saca los cuernos al sol...", así entro en el laboratorio, ajena a lo que me rodea, atrapada en un precioso recuerdo de la infancia. Apenas han pasado cinco minutos y el ruido del granizo en las ventanas me saca de mi ensoñamiento. Miro el reloj, es hora de ponerse en marcha. Empiezan a llegar mis compañeros, el microscopio electrónico nos espera. Dos horas inmersa en el no tan apasionante mundo del ciclo de vida de Streptomyces consiguen subirme el ánimo, el mero hecho de manejar el microscopio electrónico me recuerda por qué no tiro la toalla a pesar de todas las piedras que me voy encontrando en el camino. Justo cuando más concentrada estoy empiezan a llegar los compañeros del siguiente turno, mi tiempo se ha acabado. Salgo del laboratorio y descubro que está nevando. No parece gran cosa, pero el frío en la cara y la nieve cayendo sobre mi cabeza me revitaliza, mis pulmones agradecen un par de bocanadas de aire frío, tan frío y tan puro que parece imposible. Miro el móvil, un mensaje: "¿Tomamos un café?" No hay nada mejor que un café con una amiga. Hablando y hablando nos da la hora de comer. Se nos ha pasado la mañana en un suspiro. Comida ligera y a clase. "¿Qué clase tenemos ahora?" "Patología celular". La mera mención a la asignatura me arranca una sonrisa y me ilumina la mirada. Horas y más horas de clase, hasta que por fin llega la hora de volver a casa. Salgo de clase, recojo  mis cosas y salgo a la calle. Una densa cortina de granizo me recibe. Abro el paraguas. El autobús ya se ha ido, así que decido caminar. Nadie más camina por la calle, el tiempo invita a disfrutar de una buena película y una taza de chocolate calentito en el sofá de casa. No se oye nada más que el ruido del granizo sobre el paraguas. Eso me relaja, camino y respiro aire frío. De repente, un desconcertante timbre de sobresalta. No es más que el móvil, alguien me llama. "Por la mañana no era el momento de hablar de esto, pero no se me ha pasado por alto que aunque tus labios sonreían tus ojos reflejaban un brillo de tristeza, tal vez melancolía. Mañana que no tenemos clase quedamos fuera de la facultad y hablamos". No me da tiempo a responder, ya me ha colgado el teléfono.Al principio me enfado, "¿tan transparente soy?" No obstante, en seguida se me pasa; con amigas así se te olvida por qué tus ojos reflejaban tristeza y melancolía por la mañana. Tal vez sólo sea la falta de luz, o el frío, o el cansancio acumulado de las últimas semanas. Llego a casa. Mi perro me recibe con todo el cariño del mundo y eso me reconforta. Abro la puerta de casa, entro y mi perra me recibe también con todo el cariño del mundo. Ya se me ha olvidado por qué por la mañana una tremenda apatía se adueñaba de mí. Enciendo la luz, no hay nadie. Soy la primera en llegar. El silencio es absoluto. Se oye el ruido del frigorífico, el tic tac del reloj, el ruido de los radiadores. Por fin me siento en casa. Preparo la cena y, ya en pijama, preparo las cosas para mañana. Tal vez debería estudiar algo, pero mi cama me llama a gritos. Me parece que todo lo que he aprendido hoy en clase tendrá que esperar a mañana. Por hoy ya se ha acabado. Buenas noches mundo, ya se me cierran los ojos. Prométeme que mañana estarás tan guapo como hoy.

martes, 3 de febrero de 2015

QUE LLUEVA, QUE LLUEVA...

Que llueva, que llueva... ¿Quién dice que la lluvia es un engorro? Es la forma de lavar el mundo, de limpiar todo. ¿Quién dice que la lluvia es deprimente? Es una ayuda extra para limpiar nuestros errores, nuestras conciencias, nuestros corazones. ¿Quién se queja por tener que quedarse en casa? Es la mejor oportunidad de pasar tiempo con la familia y los amigos, esas personas tan importantes que dejamos de lado en un irrefrenable torbellino por convertirnos en algo mejor que el vecino. Por todo esto, y por muchísimas más cosas yo canto: que llueva, que llueva...y si tiene que ser que nieve, que nieve también me vale porque la nieve tiene un efecto calmante sobre el alma y el espíritu como nada más en este mundo tiene. ¿Por qué no dejamos de quejarnos y aprovechamos para hacer todas esas cosas que no hacemos en nuestra ajetreada vida? La verdad es que el calorcito de la cafetería, el ronroneo de la máquina de café y las gotas golpeteando los cristales me han inducido a un estado filosófico del que debería empezar a salir. Las clases me llaman, y yo remoloneo a la hora de abandonar mi pequeña burbuja en la que todo es cálido y agradable, en donde los malos pensamientos y las malas sensaciones no tienen permitida la entrada. Que llueva, que llueva…yo me voy a clase. 

jueves, 4 de diciembre de 2014

Porque la vida no es un cuento de hadas...

Porque, desde pequeñitas, nos pusieron coronas, vestidos de tul, ropa que no nos dejaba jugar, porque no la podíamos manchar. Nos dijeron “qué niña más guapa” tantas veces, que nos creímos que era lo que importaba.Y nos chutaron dosis diarias de príncipe azul, y así nos hicimos yonkies del amor, y aprendimos a necesitarlo para vivir.Las princesas son guapas, están asustadas y se enamoran del primero que las salva. Y del segundo, y del tercero. Y esperan, encerradas en su torre, sin hacer nada para escapar de ella.

Y nosotras aprendimos a ser como ellas. Aprendimos a obligarnos a ser guapas, que significa fracasar eternamente en intentar parecer guapas a los demás.Aprendimos a esperar a que el príncipe azul nos solucionara la vida, que significa construir nuestra existencia en torno a la idea de conseguir y mantener una pareja, y a sólo así sentirnos completas.Aprendimos que estas dos cosas eran una pelea, que significa sentirnos amenazadas por todas las mujeres que nos rodean, no vaya a ser que sean más guapas, o que su torre le pille al príncipe más cerca.Aprendimos a querernos poco, y sólo a costa de lo que nos quisieran otros.

Quedaos con mis vestidos de tul, mi príncipe azul, mi espejo y mi corona. Quedaos con mis complejos, mis miedos, mis vacíos y mis celos. Quedaos con todo eso que me habéis impuesto, que no lo quiero.
Porque necesito sitio para las botas, los libros, los cuchillos, los vasos y los ceniceros. Para los bolis, las fotos, los bocadillos y mis cuentos. Para los condones, la bici, los pinceles y los baberos. Para las cazuelas, los periódicos, el martillo, los clavos y los ligueros. Para bailar, correr, descansar y tirarme en la hierba a ver pasar las nubes en el cielo. Para mis sueños, mis desastres y mis deseos. Para fracasar y empezar otra vez con mis proyectos. Para mis amigas, mis ligues, mis mujeres admiradas y mis no quieros. Para mi vida, al margen de lo que desde pequeñita me instruyeron.
Quedaos con mi reino.