martes, 28 de junio de 2016

Un abrazo hace que el mundo deje de doler por un instante

Definitivamente pocas cosas pueden compararse a la energía que genera un buen abrazo, esta sencilla demostración de afecto puede rescatar a cualquier persona de una penosa situación. A través de él no es necesario emitir palabra alguna, solo se transmite un calor humano que es muchas veces suficiente para aliviar cualquier sufrimiento, así sea de forma momentánea un abrazo nos rescata, nos fortalece, nos susurra que no estamos solos y que contamos con personas que nos aprecian, nos cuidan y van por nuestro camino aportándonos el apoyo que necesitamos en los momentos clave.


Los abrazos resultan en una explosión hormonal

Físicamente tanto para quien da o recibe un abrazo se producen muchos efectos físicos, entre ellos una explosión hormonal tiene lugar, al abrazar no sólo segregamos oxitocina (hormona del apego), también se libera serotonina (hormona de la felicidad) y dopamina (hormona del placer y del sueño), generando de forma instantánea una sensación de bienestar y tranquilidad.

Beneficios adicionales de los abrazos

Dentro de la lista de beneficios que nos brinda algo tan sencillo y natural como lo es el abrazo, me encanta destacar que produce calma y sosiego a nuestro niño interior, lo cual resulta muy terapéutico, puesto que la mayoría de nuestros miedos, inseguridades, frustraciones, sensaciones de rechazo, se relacionan directamente con nuestro niño interior, y cualquier acción que nos ayude a sanar heridas emocionales y a consolar a esa parte de nosotros es de suma importancia.
Los abrazos también fortalecen la autoestima, la comunicación, el desbloqueo físico y mental… A través de ellos se devuelve la ilusión, la alegría, se estimula la gratitud y sirve de mecanismo de rescate ante la sensación de soledad, de desolación y de aislamiento. Además es un excelente ansiolítico que podemos utilizar sin receta médica para calmarnos o para combatir el insomnio.

Los abrazos espantan la tristeza

Ya hemos visto algunos de los beneficios que nos aporta ese sencillo contacto físico, intuitivamente y a través de la experiencia seguramente hemos podido notarlos, al menos notar la recarga que se produce a través del abrazo, que mágicamente reconforta, y aunque no nos puede eliminar las fuentes de dolor o cambiar las realidades, sencillamente nos dice que todo pasará y que durante ese tránsito podremos dividir nuestras penas con quienes nos quieren y al menos durante ese abrazo el tiempo se detiene, todo se torna más suave, más llevadero y nuestra tristeza se debilita.

Abraza y déjate abrazar

Cada vez que lo consideres oportuno da ese abrazo que reconforte a quien te importa, a través de él le transmitirás la fuerza de tu espíritu que está dispuesto a acompañarle, apoyarle y cuidarle en cualquiera de sus tránsitos… Y nunca te cohíbas de recibir un abrazo, por lo general los que nos rodean saben cuándo exactamente necesitamos ese rescate que nos fortalezca y nos haga ver las situaciones desde la compañía y la solidaridad.

PROTEGER MI RELACIÓN


De los aspectos de mi personalidad, uno de los que más se habla es de mi cabezonería, mi famosa terquedad "made in me" y a mucha honra ¿verdad?
Pues la terquedad en mí no es tan mala como se quiere ver, al menos para mí. Al revés, puede venirme muy bien y por bastantes razones. Me ayuda a seguir cuando los demás ya se quedaron atrás porque se dieron por vencidos y me reafirma en muchas situaciones cuando otros en las mismas circunstancias ya empiezan a dudar y a aflojar por tanta duda. Vamos, que yo siendo una perfecta cabezona tengo más que ganar que perder ¿no?
Pues sí, y es que hay un asunto más en el que la cabezonería es de más ayuda que de menos. Y es cuando me ayuda a aguantar y a no tirar por la borda una relación que, por darle tiempo, podría recuperarse y tener futuro. A veces sucede todo lo contrario, que mi terquedad me lleva a no dejar acabar una relación, a alargarla en vez de dejarla morir estando ya agónica. Nadie es perfecto. 
Lo que quiero ahora es dar unas pautas para los que, como yo, sean tercos y cabezotas, pautas que les ayude a proteger sus relaciones, que duren y tengan futuro si esa es la realidad. Antes de pensar en mantener o dejar una relación cuando hay problemas, lo que hay es que crear relaciones estables y firmes, con futuro, que valgan la pena y que os hagan felices, a vosotros  y a vuestras parejas. Y a eso voy.
Estableced reglas claras
Para los que os comprometéis tanto como yo en el amor, siempre os da problemas daros cuenta con el tiempo de que vuestra pareja puede no estar igual de comprometida que vosotros. O que busca en la relación algo diferente a lo que vosotros queréis. Para que no os pase eso, debéis establecer bien vuestras reglas y vuestros intereses, y compartirlos con vuestra pareja para ver en qué puntos coincidís y en cuáles no. Y si son más en los que coincidís, que cada uno ceda un poco. Sí, hay que ser flexible, ese consejo va de regalo. Y si se ve claramente que ambos buscáis cosas diferentes pues adiós muy buenas y que corra el aire.
Sed claros sobre vuestras expectativas
Tanto por los deseos que tenéis en cada relación que empezáis como por los miedos que traéis de otras relaciones pasadas, tenéis que ser sinceros con las expectativas que tengáis en una relación. Sincero con vosotros mismos y sobre todo con la otra persona. Pero sinceros de verdad. Si os calláis vuestros miedos, si avanzáis sin saber cuáles son vuestras expectativas, si no decís la verdad sobre lo que queréis realmente, la base de vuestra relación no será buena y a partir de ahí, lo que se vaya poniendo encima tendrá poca estabilidad porque la base estará mal desde el principio.
Decid lo que pensáis
A veces por no herir a los demás nos callamos lo que realmente pensamos y la verdad es que no les ayudamos con eso aunque creamos que sí. En vuestro caso, debéis decirle a vuestra pareja todo lo que pensáis, haciéndoos entender. Y si pensáis algo que creéis que puede hacer daño, dejad claro que vuestra intención es ser sincero, no fastidiarle ni nada de eso. Se puede ser contundente y claro, sin ofender. Tenéis que conseguir que entiendan que vuestra sinceridad es para proteger la relación y que siendo sinceros (los dos, porque debéis exigir que vuestra pareja haga lo mismo) es la única manera de sentar una buena base y de construir algo importante. 
Aseguraos de que estáis con la persona adecuada 
Aunque esto pueda parecer una tontería, no lo es. Y en temas de amor es importante pensar en todas las posibilidades. No con todas las personas podemos crear una relación estable. Para tener relaciones de futuro tiene que haber muchos puntos en común, intereses parecidos, niveles de compromiso y entrega similares y muchas ganas. Y hay personas que quizás no puedan dar muy buenos e intensos momentos, pero sólo eso. O personas que sólo quieran aprovecharse, que no les importemos y que sólo quieran algo concreto de nosotros o de nuestra vida. Ninguna de esas personas valdría, claro. Lo mejor es que, en el fondo, vosotros las veis desde el minuto uno así que, no os aferréis...Mirad más por vosotros. 
Repartid a medias la responsabilidad de la relación
El equilibrio es fundamental para la mayor parte de las cosas de la vida. Y en una relación, cualquier desequilibrio es el principio de la inestabilidad y la caída. Vosotros, por vuestro fuerte carácter y vuestra manera de hacer las cosas, es fácil que os echéis sobre vuestra espalda la mayor parte del peso de la relación. Un error. Si sois protectores y queréis cuidar a vuestra pareja, hacedlo, pero que la otra persona tome otras responsabilidades, que os cuide y asegure en otras parcelas que a vosotros os cuesten más. Entre los dos debéis repartiros el peso de la relación y disfrutar a medias también con todo lo bueno. No seáis siempre el que carga con todo, porque se acostumbran, y cuando ya no podéis más, todavía os preguntarán por qué...


Leer es una manera de volver a la vida

Leer no es vivir, pero es una de las mejores formas de estar vivos, de sumergirnos en un océano de letras para refugiarnos, renacer y liberarnos en esas islas de serenidad literarias. ¿Qué es leer para ti? Algunos dicen que leemos para saber que no estamos solos, otros, que día a día se hace más vívido y gratificante. Sumergirse en un libro es un ejercicio que nos nutre, nos educa y hace de nuestras mentes entidades más libres, con más poder.

La lectura, los libros, son un bien universal que deberían trascender mundos y culturas, e ir más allá del tiempo. Son un legado a la humanidad que heredar de padres a hijos como un bien preciado. Si eres un buen artesano de las noches de lectura intensa, estoy segura de que te vas a sentir identificado con estas reflexiones. 

LAS LECTURAS DE INFANCIA
Tan pronto como nos iniciamos en el proceso lector-escritor, empezamos a sumergirnos en esos primeros libros que los mayores suelen abrir para nosotros, o aún más, en ocasiones hasta los descubrimos nosotros mismos. Las primeras lecturas de infancia son huellas emocionales hiladas de fantasía inolvidables. Eran cerraduras a las que asomarse por primera vez para experimentar terror, aventura, amor...

A menudo, cuando cerramos los ojos, desearíamos revivir de nuevo todas esas sensaciones tan nuevas e intensas, al pasar las hojas amarillentas de nuestros libros de infancia. Esos que aún guardamos con nuestro nombre escrito en las primeras páginas. De alguna manera, los libros viejos son como fotografías del alma, como pequeños universos que contienen muchas partes de nosotros mismos. Son emociones contenidas en mares de letras que aún nos conmueven, y que nos hace preguntarnos si los niños de ahora se acercan a los libros con la misma pasión que lo hicimos nosotros. Está claro que su mundo parece otro, que la sociedad actual cabalga a lomos de la tecnología y no sobre las suaves páginas de un libro.

LOS LIBROS Y EL ARTE DE LOS SENTIDOS
No importa lo grande que sea el volumen, porque ni pesan ni molestan. En ocasiones, cargamos con enormes libros en nuestros bolsos para devorarlos mientras viajamos en tren o en autobús: son islas en las que refugiarnos. Los libros se leen, se huelen, se acarician y, para muchos, no se prestan. Son amigos silenciosos con los que establecer una unión única y excepcional. Amigos de placeres y aventuras. 

A los libros se les disfruta con muchos sentidos. De hecho, es muy posible que alguna vez te hayas preguntado ¿Por qué los libros más viejos tienen ese olor tan peculiar que nos intriga y nos atrapa?

LEER PARA SER LIBRES, LEER PARA SER FELICES
La lectura es más que un refugio cotidiano, es el amanecer a nuevos conocimientos, es vivir historias ajenas, es transitar por mundos imposibles...es cerrar un libro y comprender que ya no somos los mismos.

Leer expande, nos permite volver a la realidad cuando deseamos sabiendo que en el fondo de nuestro ser, hay algo que nos sigue uniendo a ellos. Y a pesar de saberlo, a pesar de comprender que leer no es vivir porque no es la vida real, ellos siguen haciendo más vívidos nuestros días. 

La vida ofrece sabiduría, no hay duda, pero quien lee tanto como respira, y busca su instante diario para abrir estas cerraduras literarias, encuentra beneficios más intensos: 

  • A pesar de que muchos piensen que quien lee demasiado es que no desea vivir en el mundo real, se equivoca. La lectura es un aprendizaje constante para crear personas más hábiles.
  • Un buen libro nos permite relativizar muchos aspectos cotidianos que nos generan estrés y ansiedad. Nos instruyen, nos deleitan, nos calman y nos inician en nuevos conocimientos.
  • Quien está habituado a leer a menudo se vuelve también más exigente y se afina a su vez en su sentido crítico. Tiene  múltiples y variadas opiniones, tiene voz propia porque ha vivido en muchos mundos, porque se ha metido en muchas mentes. 
Leer no es solo una forma de ser más libres, es tambíen un arma de poder a tu alcance. 

NO GUARDES TANTOS SECRETOS DE TI

Aunque todo el mundo tiene secretos y cosas de su pasado que no quiere contar, tú te reservas demasiados de ellos y “manipulas” mucho la realidad. Sí, no te gusta contar lo que no quieres que se sepa, y mucho menos de ti, para que puedan usarlo en tu contra o algo así… Es cierto que siempre hay cosas incómodas de contar o de las que no nos sentimos satisfechos. Pero hay otras tantas que deberíamos valorar si es necesario mantenerlas escondidas. Sobre todo porque no ganas nada escondiéndolas y encima, cuando las descubres a los demás, estos te ven con otros ojos. Al contarlas, creas una complicidad con las personas con las que te has sincerado. Les das a entender que son importantes para ti. Apareces ante ellos como alguien más natural, más sincero, que no esconde tantos secretos, alguien accesible…
Quítate ese peso de encima y deja de esconder cosas de tu vida. No les des el gusto a los demás de pensar que de alguna manera mientes emocionalmente. Claro que no tienes por qué contar todo de tu vida pero sal de esa maraña de esconder y revelar, de esos juegos de magia y malabares que puede que estén bien para ti pero que en el fondo están definiéndote de forma confusa. Y lo único que consigues al final es sentir que los demás no te comprenden. ¿Cómo van a hacerlo si no les cuentas tu mejor verdad? Hay gente que no te hará tanto daño como crees, tu problema fue fallar con algunos que sí lo hicieron y te han dejado tocado aún…

SE ALGUIEN MAS CERCANO

Si es cierto que los demás te juzgan injustamente, un buen punto de partida sería empezar siendo alguien más cercano para ellos. Muéstrale a los demás cómo eres realmente, se más abierto con tus cosas más profundas. Hay personas cerca que merece la pena que estén en tu vida, que te deben importar y por eso tienes que hacer algo. No les escondas tus defectos ni tus penas por no aburrirles o no molestarles. Ellos quieren ayudarte, quieren saber de ti. Y además, necesitas no engañarles mostrándote como eres. Se una persona más cercana, que revela cuáles son sus virtudes pero también cuáles son sus defectos. Acércate a los demás de verdad, que no se queden con que pareces alguien perfecto, y todo porque sólo les cuentas lo que te interesa que sepan, pero no la verdad. Sólo muestras fachadas a veces, pero no profundidad...
Evidentemente, habrá personas que hagas lo que hagas te van a ver como ellos quieren. Pero esas personas no son las que a ti te interesan. A ti te interesa dejarte querer por esas otras personas que no se acercan más a ti porque tú no les dejas. 

lunes, 27 de junio de 2016

DEJA ATRÁS EL PASADO Y MIRA HACIA EL FUTURO

Todos arrastramos un pasado en el que ha habido de todo, aunque sea lo peor que nos sucedió entonces lo que más nos persigue a través del tiempo. Como fantasmas que nos impiden construir un futuro más limpio e ilusionante. Pero es un error dejar que el pasado influya en nuestro presente y que también vaya a hacerlo en nuestro futuro. No podemos ser responsables de todo lo que nos pasó hace tiempo pero sí podemos decidir cómo queremos que sea nuestro futuro. Y es dejando atrás lo malo, es limpiando nuestra mente y nuestro espíritu de sensaciones negativas, de sentimientos de culpabilidad. Necesitamos estar en paz con nosotros mismos. Y si cometimos errores tiempo atrás, ¿qué pasa? Nadie es perfecto. Pero intentemos evitar cometer muchos más. El pasado quedo atrás y muchas cosas no podemos cambiarlas, lo que vaya a suceder a partir de ahora, sí.

Has sacrificado mucho pero tendrá sus frutos


Si echas la vista atrás, las cosas, en el fondo, no han ido tan mal como piensas, a pesar de que has tenido altibajos bastante bruscos mira también qué es lo que has sacado bueno. Parecía que tus decisiones iban a ser más complicadas de llevar después, pero te das cuenta de que estás teniendo la actitud clave para ser feliz de nuevo.

Si alguna vez, aunque no siempre piensas por qué todo te pasa a ti es porque realmente te tenía que pasar para que aprendas sobre algo. No pienses que la negatividad te persigue, sólo se trata de hacerte más fuerte para algo mucho mejor que llega, y para lo que debes estar preparado. 

La constancia es la clave para todo y no parar es fundamental, y mucho más ahora. Sé recto en tus decisiones, cuando tengas dudas, antes de que hagas nada, aguanta una hora, dos, y verás que la impulsividad se pasa, y que lo que te apetecía hacer hace una hora ya no te apetece ahora.

Has tenido que sacrificar cosas para llegar a este estado, para empezar andar sobre tu propio camino, el que te llevará a la felicidad, y sí, todo tendrá sus frutos.